Texas recibe 43% del crudo venezolano que importa EE.UU.; flujo salta a 575,000 b/d
Texas concentra 43% del crudo venezolano importado por EE.UU., con flujos que pasaron de 110,000 a 575,000 barriles diarios entre enero y junio de 2026.

Las refinerías de la costa texana del Golfo de México recibieron el 43% del crudo venezolano importado por Estados Unidos en lo que va de 2026, de acuerdo con S&P Global Commodity Insights. El flujo pasó de 110,000 barriles diarios (b/d) en enero a 575,000 b/d en junio, el mayor volumen desde 2018.
El salto responde a la disrupción del suministro de crudo de Medio Oriente tras el cierre intermitente del estrecho de Ormuz desde febrero de 2026. Arabia Saudita e Iraq representaban más del 12% de las importaciones de crudo de la costa texana y del Golfo en 2025, pero esos volúmenes prácticamente han desaparecido, según The Texas Tribune. La Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) calificó la disrupción como la mayor en la historia del mercado petrolero global. Los precios del crudo Brent superaron los 100 dólares por barril a finales de julio, de acuerdo con The Guardian, mientras los gobiernos de Asia extendían subsidios a los combustibles y recurrían a reservas estratégicas. Para México, el reordenamiento tiene implicaciones directas: las refinerías texanas que procesan ese crudo venezolano abastecen de gasolina y diésel al mercado mexicano.
Más de 10 refinerías en Texas están equipadas para procesar crudo pesado venezolano, una variedad que requiere unidades de coquización y desulfuración que no todas las plantas poseen, según el análisis de S&P Global. Luisiana recibió el 39% del crudo venezolano importado, mientras que el resto se distribuyó entre Misisipi y Delaware. La producción venezolana ronda el millón de barriles diarios (b/d), de los cuales aproximadamente la mitad se destina a la costa estadounidense del Golfo. El analista Kyle Bertamini, de Enverus, proyecta que la producción venezolana alcanzará una meseta de 1.15 millones de b/d en 2027, gracias a acuerdos con Chevron y otras firmas internacionales, aunque no espera volúmenes significativamente mayores hasta principios de la década de 2030.
La dependencia texana del crudo pesado venezolano se mantendrá alta mientras el estrecho de Ormuz permanezca cerrado. La IEA estima que la producción de Medio Oriente no recuperará sus niveles previos sino hasta principios de 2027, lo que mantiene a Venezuela como fuente clave para las refinerías del Golfo de EE.UU. y, por extensión, para el mercado mexicano de refinados.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.
Fuentes
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