Rhodium Group califica con -9.0 a centros de datos abastecidos con gas fuera de red
El Transition Acceleration Framework asigna -9.0 de 10 a centros de datos con gas fuera de red y +7.1 a proyectos con generación limpia firme, fijando un criterio para el capital institucional.

Los centros de datos que operan permanentemente con gas natural fuera de la red eléctrica obtienen una calificación de -9.0 en una escala de 10 puntos en el nuevo Transition Acceleration Framework (TAF) publicado por Rhodium Group el 9 de julio de 2026, desarrollado con el fondo de pensiones CalSTRS y Generate Capital.
El TAF mide cuánto acelera o frena una inversión específica la descarbonización del sistema eléctrico e industrial en relación con el capital desplegado, según Latitude Media. Las calificaciones positivas indican que la inversión cataliza más reducciones de emisiones por dólar que la trayectoria base; las negativas, que la frena. El marco fue diseñado para inversionistas institucionales que buscan alinear su capital con objetivos climáticos verificables, en un momento en que los hiperescaladores (Amazon, Google, Microsoft y Meta) multiplican la demanda de energía para inteligencia artificial sin que sus emisiones muestren señales de desaceleración. Para América Latina, donde la expansión de centros de datos compite con redes eléctricas aún en desarrollo, el marco ofrece una métrica concreta para evaluar con qué tecnología se energiza esa infraestructura.
La calificación más alta del TAF corresponde a proyectos con interconexión a la red y un PPA o inversión directa en generación firme limpia (geotermia mejorada o nueva nuclear), con +7.1 puntos. Un PPA 100% con renovables variables obtiene +4.7. Las configuraciones que combinan gas con renovables o que usan gas como puente temporal hacia la conexión a la red obtienen puntajes negativos, entre -2.2 y -3.3. En contraste, los centros de datos aislados permanentemente de la red y abastecidos con gas registran -9.0, la peor calificación del espectro. El marco cubre más de 100 tecnologías en todos los sectores y fue diseñado para responder a una pregunta concreta: si cada dólar adicional acelera o frena la transición energética respecto a la trayectoria base.
El TAF llega cuando el capital institucional con mandatos climáticos busca métricas estandarizadas para decidir cómo energizar centros de datos. Para América Latina, el marco plantea una disyuntiva concreta: si la inversión se orienta hacia tecnologías limpias firmes o si la urgencia de velocidad de conexión inclina la balanza hacia el gas.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.
Fuentes
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