Ceres calcula 3.4 billones de galones de agua ligados a centros de datos
La huella hídrica de los centros de datos está en la generación eléctrica: 3.4 billones de galones solo en 2024 y hasta 8 billones hacia 2030, según Ceres.

Un análisis de Ceres publicado el 25 de agosto estima que los centros de datos de Estados Unidos usaron 3.4 billones de galones de agua dulce en 2024 para su electricidad. La cifra, 12 veces el consumo combinado de Los Ángeles, Phoenix y Washington, está casi toda en las plantas de generación, no en el enfriamiento en sitio.
El estudio de Ceres, organización que asesora a inversionistas, cubrió siete estados: Arizona, California, Georgia, Illinois, Ohio, Texas y Virginia, que concentran cerca de la mitad de los centros de datos del país. La proyección sitúa el consumo indirecto entre 4 y 8 billones de galones hacia 2030, conforme crezca la demanda eléctrica del auge de la inteligencia artificial (IA). Para Texas, ancla del lado estadounidense del puente energético con América Latina, el hallazgo se suma a la serie de centrales a gas anunciadas para abastecer centros de datos, incluido el proyecto de 7.65 gigawatts que Amazon confirmó en agosto en el oeste del estado.
Cerca de dos tercios de las plantas evaluadas están en zonas con estrés hídrico de medio-alto a extremo, en particular en Arizona, en sequía de largo plazo, e Illinois, que depende de nuclear en la cuenca de los ríos Misisipi y Misuri. La nuclear y el carbón requieren más agua para enfriamiento; el gas, menos; la solar y la eólica, casi ninguna. De los grandes operadores de la nube, solo Meta reporta su consumo indirecto de agua, que fue más de 20 veces su consumo directo en 2024 y creció cada año desde 2021, según su reporte de sostenibilidad. Amazon dijo que lo rastrea pero aún no lo divulga por falta de un estándar de la industria, según Latitude Media. La guía para inversionistas que Ceres difundió junto al estudio identifica el agua como una de siete áreas de riesgo.
Ceres llevará el tema a la Climate Week de Nueva York en septiembre, con un evento sobre centros de datos sostenibles. El punto a vigilar es si la industria adopta un estándar común para divulgar el agua indirecta, hoy ausente, y cómo se incorpora ese riesgo en las decisiones de inversión en nueva generación a gas en Texas.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.
Fuentes
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