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Brent sube 5% tras ataques en Ormuz; IEEFA extrae cinco lecciones de mercado energético

Brent sube 5.2% tras ataques en Ormuz; IEEFA extrae cinco lecciones estructurales de seguridad energética y diversificación de suministro para América Latina.

Por REDACCIÓN THE WATT · 09 jul 2026 · 2 MIN DE LECTURA
Buque tanque en el estrecho de Ormuz al atardecer, crisis del suministro energético global
Imagen generada con inteligencia artificial

El crudo Brent subió 5.2% el 8 de julio, a 78.02 dólares por barril, luego de ataques de Estados Unidos contra más de 80 objetivos en Irán, según CNBC. El mismo día, el Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA) publicó un análisis con cinco lecciones estructurales de la crisis para los mercados energéticos.

La escalada confirmada por el Comando Central de Estados Unidos, que reportó ataques contra sistemas de defensa aérea, redes de mando y misiles antibuque, y la cancelación por el Departamento del Tesoro de la autorización para que Irán vendiera petróleo reavivaron el debate sobre la fragilidad de las rutas de suministro energético, mientras Teherán advertía que cerraría el estrecho. El informe del IEEFA, titulado Deal or No Deal: Five Energy Market Lessons from the Middle East Crisis, advierte que los combustibles fósiles importados se han convertido en un pasivo de seguridad económica que golpea a gobiernos, industrias y hogares. Para América Latina, cuyas economías dependen de importaciones de gas natural, diésel y gasolinas (México importa la mayor parte del gas natural que consume, predominantemente desde la cuenca del Permian en Texas), las lecciones tienen implicaciones directas sobre la diversificación de suministro y la velocidad de la electrificación.

El IEEFA estructura cinco hallazgos. El primero: los combustibles fósiles importados son un riesgo sistémico; Japón gastó más de 77,000 millones de dólares en subsidios a combustibles entre 2022 y 2024, y países como Pakistán, Japón y Filipinas dependen del Golfo Pérsico para más del 90% de su crudo. El segundo: el gas natural licuado (GNL) no ha pasado la prueba de combustible de transición seguro; los proyectos de nueva capacidad ya se cancelaron en China y Vietnam, mientras los precios globales del gas castigan a consumidores incluso en países exportadores como Australia. El tercero: el shock se extiende más allá del petróleo: el estrecho de Ormuz canaliza un tercio del comercio marítimo global de fertilizantes y entre 7 y 8% de la oferta mundial. La conclusión central: la respuesta estructural no está en cambiar de proveedor, sino en reducir la demanda de combustibles fósiles, electrificar y acelerar las energías limpias.

Corea del Sur ya enmarca la crisis como una oportunidad para acelerar renovables, mientras que India calcula que la cocción eléctrica es hasta 37% más barata que el gas licuado. El IEEFA subraya que la seguridad energética de largo plazo no se compra con nuevos contratos de importación: se construye con menos dependencia.

Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.

Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.

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