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Análisis

La IA añade hasta 1.8 Gt de CO2 netas al año, según estudio revisado

Estudio en npj Climate Action calcula que la IA suma 0.47 a 1.8 Gt de CO2 netas al año; las renovables necesitan ganar 4 a 5 veces más en productividad.

Por REDACCIÓN THE WATT · 12 ago 2026 · 2 MIN DE LECTURA
Centro de datos de IA con líneas de transmisión, estudio de emisiones CO2
Imagen generada con inteligencia artificial

Una modelación revisada por pares publicada en npj Climate Action, de Nature Portfolio, calcula que la inteligencia artificial (IA) añade entre 0.47 y 1.8 gigatoneladas de CO2 netas al año, entre 1.2% y 4.8% de las emisiones globales de energía de 2024. The Guardian reportó el estudio el 11 de agosto de 2026.

El estudio, el primero que cuantifica el impacto climático de la IA sobre el conjunto del sector energético, modela la tecnología como un amplificador bidireccional de productividad: acelera tanto la extracción de petróleo, gas y carbón como la generación renovable. En los 64 escenarios que cruza, las emisiones netas solo caen si la IA no aumenta la productividad del sector fósil. El hallazgo importa para la región porque el auge de centros de datos de IA en el Golfo de Estados Unidos y América Latina, alimentados con gas natural, coincide con la venta de la misma tecnología a operadores de hidrocarburos. La Agencia Internacional de Energía, citada por The Guardian, estima que la IA puede ampliar en 5% las reservas recuperables de petróleo y gas y reducir en 10% el costo de proyectos costa afuera.

En escenarios de adopción paralela, las ganancias de productividad en renovables tienen que superar entre cuatro y cinco veces a las del sector fósil para que las emisiones se compensen. La consultora Rystad Energy proyecta cerca de 500,000 millones de dólares de valor acumulado para la exploración y producción de combustibles fósiles entre 2026 y 2030. Equinor atribuyó 27 descubrimientos en la plataforma continental noruega a nuevas tecnologías sísmicas e IA, y Saudi Aramco dijo que integró la IA en todas sus operaciones. La coautora Holly Alpine señaló que las aplicaciones en el sector fósil ya operan a escala, con contratos y despliegue reales, mientras las renovables siguen en etapa de piloto. El analista climático Ketan Joshi, ajeno al estudio, dijo que la industria de la IA es, en lo fundamental, voraz de combustibles fósiles.

Los autores advierten que el resultado es direccional y estructural, no un pronóstico preciso, y piden que la gobernanza distinga entre emisiones habilitadas y evitadas por la IA. El punto a vigilar es la velocidad de adopción entre renovables y sector fósil y los contratos de los centros de datos en construcción en el Golfo de Estados Unidos y América Latina.

Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.

Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.

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