Atlantic Council: el choque petrolero separa a América Latina por instituciones, no por reservas
El choque petrolero de 2026 separa a América Latina por instituciones, no por reservas, según el Atlantic Council. Brasil y Argentina capturan la inversión.

El choque petrolero de 2026 está separando a América Latina por la durabilidad de sus instituciones, no por sus reservas, sostiene un análisis del Atlantic Council publicado el 17 de agosto de 2026, con un Brent que Fitch y la EIA proyectan en 87 dólares por barril para el año.
La nota de Liliana Díaz, investigadora del Global Energy Center, lee el alza como un experimento económico: la misma presión externa sobre economías con geología comparable e instituciones distintas. Fitch Ratings elevó su previsión de Brent de 70 a 87 dólares por barril tras el cierre del estrecho de Ormuz, y la Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA) proyecta la misma cifra, con restricciones de tránsito al menos hasta agosto. La producción regional pasó de 10.4 millones de barriles diarios en 2010 a 7.8 millones en 2022, con una participación global que cayó de 12 a 9 por ciento. La línea divisoria, dice el análisis, no es el tamaño de los recursos sino la previsibilidad de las reglas que los gobiernan.
El análisis desglosa tres canales. Primero, la brecha entre ganancia petrolera y dependencia de refinados: Brasil, con un récord de 4.24 millones de barriles diarios en el presal a un punto de equilibrio cercano a 25 dólares por barril, convirtió el alza en regalías, Argentina sumó un récord de 887,000 barriles diarios desde Vaca Muerta, y México vio sus importaciones de refinados superar por primera vez en al menos 36 años los ingresos por exportación de crudo. Segundo, el choque de fertilizantes, casi enteramente brasileño: el país importa cerca de 95 por ciento de su nitrógeno y el precio de la urea se duplicó a más de 850 dólares por tonelada. Tercero, la prima verde: las redes limpias de Brasil, Chile y Argentina, construidas sobre subastas y contratos de largo plazo, amortiguan el traspaso de choques fósiles a la inflación.
El análisis concluye que la escasez de la región no es el barril sino la durabilidad institucional. Dos señales a seguir: si Colombia, con el gobierno de Abelardo de la Espriella en funciones desde el 7 de agosto de 2026, revierte la pausa exploratoria, y si el gasoducto Antonio Ricaurte, hoy inactivo, desbloquea el gas venezolano hacia ese mercado.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.
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